La “enfermedad silenciosa” de Gerardo Taracena, actor de ‘Apocalypto’: “Era lo único que tenía” ????
Feb 03, 2026
Si no has ido a Acapulco o a Taxco y te has empujado una Yoli bien fría con un pozole, ¡no tienes perdón de Dios! Este refresco es un ícono nacional creado por don Manuel Castrejón Gómez allá por los años 30.
Originalmente se llamaba "La Vencedora", pero el nombre no pegaba tanto, así que don Manuel y su esposa Conchita decidieron rebautizarla como Yoli. Lo que no sabían es que su invento no solo refrescaría la garganta de los guerrerenses, sino que nos daría la frase perfecta para cuando alguien pierde el juicio.
En aquellos tiempos de los abuelos, las taparroscas y las corcholatas todavía no eran el pan de cada día. Para que el gas no se escapara de las botellas de vidrio, se usaba un sistema bastante ingenioso: ¡una canica!
Sí, leíste bien. El envase de la bebida azucarada se sellaba con una bola de vidrio y brea. Para poder echarte tu trago, tenías que agitar la botella o presionar para que el gas empujara la canica y liberara el líquido. ¡Era todo un arte destapar un refresco en ese entonces!
Aquí viene lo mero bueno. Como los caminos de México siempre han sido "una aventura" (llenos de baches, pues), cuando transportaban las cajas de refresco Yoli en los camiones, el movimiento hacía de las suyas.
La presión del gas subía tanto con el ajetreo que, de repente, ¡PUM! Las canicas salían disparadas como locas por la fuerza del gas. La gente veía cómo el sello saltaba de la nada y decía: "ya se le botó la canica".
De ahí se nos quedó la maña de usarlo para describir a alguien que:
Se volvió loco de repente.
Perdió la noción de la realidad.
Se aventó una puntada bien extrema (como salir encuerado a la calle, según el Diccionario del Español de México).
Después de conquistar los paladares con su sabor a limón real y cáscara cítrica, la Yoli dejó de ser un negocio familiar. En los años 50, se vendió la primera franquicia a Coca-Cola, y para el 2013, Femsa terminó de absorber la marca.
Aunque ahora ya no traen canica (por seguridad de nuestros dientes, supongo), el sabor sigue siendo un clásico que nos recuerda que en México, hasta para volvernos locos, tenemos estilo y mucha historia.
¿Y a ti, qué es lo más loco que has hecho cuando se te bota la canica? Cuéntanos tu chisme en los comentarios.