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Oct 02, 2026
El Venom, El Rojito y el rotulista Uriel Sánchez se han vuelto populares al compartir videos desde mercados de Ciudad de México, donde enseñan su rutina laboral y hablan del respeto hacia los oficios que desempeñan.
El Venom, El Rojito y Uriel Sánchez se han convertido en figuras virales al mostrar su trabajo diario en mercados de Ciudad de México. Los dos primeros se dedican a cargar mercancía con diablos de transporte, mientras que Sánchez trabaja como rotulista y pinta letreros a mano para negocios locales.
Sus videos muestran escenas de la Central de Abasto y del Mercado de Sonora, dos espacios importantes para el comercio de la capital. En las publicaciones aparecen cargando productos, recorriendo pasillos o elaborando carteles, con imágenes que permiten conocer labores que muchas personas suelen observar sin reparar en su dificultad.
El Venom y El Rojito explican que su trabajo requiere fuerza física, resistencia y largas jornadas para mover mercancías. La carga puede ser pesada y el ritmo intenso, especialmente cuando los comerciantes necesitan recibir productos, organizar sus puestos o mantener el abastecimiento de los negocios.
Uriel Sánchez, por su parte, comparte el proceso de elaboración de rótulos, desde la preparación de las letras hasta la aplicación de pintura y los detalles finales. Este oficio combina técnica y creatividad, y continúa presente en mercados donde los comerciantes utilizan letreros personalizados para anunciar productos y precios.
El interés por sus publicaciones también tiene una dimensión social. Los trabajadores han hablado del desprecio que pueden recibir por desempeñar labores informales, y sostienen que el esfuerzo necesario para ganarse la vida merece respeto, sin importar si una persona viste uniforme, ropa de trabajo o traje formal.
Sus historias han reunido seguidores que comentan las jornadas, comparten los videos y reconocen la dedicación que exigen estas ocupaciones. La atención digital no elimina las dificultades de los oficios, pero ayuda a visibilizar a quienes suelen permanecer fuera de las conversaciones sobre éxito, reconocimiento y oportunidades laborales.
La popularidad de estos creadores recuerda que las historias más cercanas también pueden conectar con grandes audiencias. Al mostrar el trabajo desde dentro, cargadores y rotulistas abren una ventana a la vida diaria de los mercados mexicanos y ponen sobre la mesa un mensaje sencillo: todo trabajo honesto merece dignidad y respeto.